De un tiempo a esta parte, Google ha venido proyectando cada vez menos la imagen “buenrollista” o “cool” que tenía en sus inicios (estilo Apple), y cada vez se asemeja más en el imaginario colectivo al gigante malvado y tirano (estilo Microsoft). Vamos, que lo que nació como la República, cada vez se parece más al Imperio.
Bien es cierto que ser la empresa número 1 de Internet y meter mano en tantos pasteles no ayuda a hacer muchos amigos. Empezó con los buscadores dejando fuera de juego al entonces lider Yahoo. Luego se atrevió con el mercado de los navegadores con Chrome, en competencia directa con Mozilla Firefox. Después anunció un navegador para teléfonos móviles y las compañías de GPS TomTom y Garmin se hundieron un 20% en bolsa. Ha conseguido meter el miedo en el cuerpo al mismísimo Microsoft con los sistemas operativos Chrome y Android. Hace unos meses presentó el Nexus One, un teléfono casi idéntico que el iPhone de Apple -con quien había colaborado estrechamente en el pasado-. Y la última machada ha sido el lanzamiento de Buzz, una herramienta de microblogging para robarle el pan nada menos que a Twitter y Facebook. Leer el artículo completo
Llevamos unas semanas en las que a los españoles nos sacan los colores cada vez que salimos del país. Estamos en todos los medios de comunicación internacionales y raramente se nos menciona para algo bueno. La presidencia de la Unión Europea, la crisis galopante de Grecia y el Foro de Davos han puesto todos los focos en la situación económica de España, que hasta hace poco era la octava potencia mundial.
Lo ha dicho el gurú de las finanzas Nouriel Roubini, que afimó que “España es un gran riesgo” y lo ha ratificado el premio Nobel de economía Paul Krugman, quien ha señalado que “España es la mayor amenaza para la zona Euro”. Lo dice la prensa internacional como el Financial Times “En España se está gestando un drama potencialmente más grande que el de Grecia” o The Economist “los editoriales de toda la UE se toman a risa la idea de que Zapatero vaya a asesorar a Europa sobre la recuperación económica”. Lo dicen instituciones como el Fondo Monetario Internacional “España, Portugal y Grecia tendrán que bajar los salarios”. Lo asumen las agencias de riesgo crediticio como Moody’s y Standard & Poors, que han bajado el rating de la deuda española, y lo indican nuestros Credit Default Swaps (CDS), que demuestran que cada vez nos sale más caro endeudarnos. Incluso lo dicen conocidos socialistas como Joaquín Almunia, comisario europeo de economía “España puede tener una crisis como la griega”, o Miguel Ángel Fernández Ordóñez gobernador del Banco de España “la mejor protección al desempleo no es la que se preocupa del subsidio al parado sino la que consigue que la mayoria no pierda el trabajo”.
Recientemente lo ha dicho el conocido empresario del textil español Adolfo Domínguez. En una ponencia en el Forum Tribuna Europa Galicia, el orensano se ha despachado a gusto con el mercado laboral español y ha tocado un tema hasta ahora tabu, el despido libre. Leer el artículo completo
Hace cosa de un año hablaba con un amigo que trabajaba en uno de los bancos españoles más relevantes del mercado internacional, muy diversificado y con presencia en zonas emergentes, como Latinoamérica y China. No es ningún secreto si digo que tal banco es el BBVA.
Discutíamos sobre las perspectivas de crecimiento de los emergentes. Él pensaba lo mismo que el presidente de la entidad vasca, Francisco González, ha afirmado en ocasiones: “Para ser un grupo realmente global hay que estar en Asia“. Hay que entender las declaraciones en su contexto, ya que unos días antes se publicaba otra noticia ”El grupo Santander le pisa los resultados al BBVA“.
Fotografía: Cerámica maya en Copán, Honduras.
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Navegar con el viento a favor y por aguas tranquilas es algo que muchos pueden hacer. Lo que verdaderamente distingue a un líder es ser capaz de gobernar el barco bajo la tempestad. Jack Welch publica un artículo en El Economista donde señala algunas de las claves para minimizar el daño al empleado (y a la empresa) ante el despido.
Es crucial tratar con la máxima dignidad al empleado y demostrarle que la empresa realmente se preocupa por él. Deben ser sus responsables directos quienes se reúnan con él para explicar las razones que hacen necesario el despido, no pudiendo delegarse la tarea en otras personas y mucho menos externas a la empresa. Leer el artículo completo