Así comienza la famosa Ley de Parkinson: El trabajo crece hasta llenar el tiempo de que se dispone para su realización. Hay un proverbio inglés que muestra el reconocimiento general de tal hecho: «El hombre más ocupado es el que tiene tiempo de sobra».
Cyril Northcote Parkinson trabajó durante años como funcionario en las colonias del Imperio Británico, donde tuvo la oportunidad de percatarse de algunas inconsistencias en la asignación de recursos humanos a las tareas existentes: entre 1914 y 1928 el número de buques de la marina inglesa disminuyó en un 67,74%, mientras que el número de funcionarios del Almirantazgo creció prácticamente en la misma proporción. Pese a ser un relevante académico, novelista, ensayista e historiador, el autor siempre será recordado principalmente por la Ley de Parkinson de 1957. Cabe destacar que, aunque el libro trata fundamentalmente de los funcionarios públicos, la situación no es muy diferente de la de muchas multinacionales. Leer el artículo completo


Si hablamos de conceptos como la dirección por objetivos (DpO)¹, benchmarking, KPI, balanced scorecard o deadline, muchos desconocerán de qué estamos hablando. Pero si hablamos de retribución variable, complemento de productividad, del sobre de fin de año, del bonus, o del porcentaje sobre ventas, más de uno levantará las orejas.
Existen diversas metodologías para optimizar los procesos empresariales y mejorar la productividad; Kaizen, Reingeniería de Procesos, Six Sigma, Lean, TQM… Muchas compañías acuden a ellas en tiempos de crisis, aunque lo ideal es acometer los cambios antes de que los problemas se presenten. Hay dos motivos principales que conducen a una empresa a replantearse sus fundamentos productivos; mantener la viabilidad del negocio, o marcar distancias respecto a sus competidores.