“Los hombres casi siempre caminan por vías que otros abrieron y proceden en sus acciones por imitación.
Aunque no puedan seguir estrictamente los caminos de los otros ni superar el talento de aquellos que imitan, el hombre prudente debe seguir siempre los caminos abiertos por los grandes hombres e imitar a los más excelsos, de modo que aunque no se les compare, al menos se les aproxime.” – Nicolás Maquiavelo, en “El Príncipe”
Cuando empecé a visitar Lisboa, de niño, en la década de los sesenta del siglo pasado, uno de los paseos era hacer la travesía del Tajo, mirar la ciudad desde el río, irse hasta la otra orilla y tapear por allí. Recuerdo que, en el muelle de embarque, junto a los barcos “cacilheiros”, estaba siempre un hombre vestido de blanco, vendiendo caramelos que transportaba en una cesta, semejante a las que se usaban en mi Sevilla para vender cigalas y gambas. Me acuerdo, en particular, de su pregón: “Cada color su paladar.” ¡Y cuántos me parecían los colores! Leer el artículo completo



