La tercerización en la economía

La Real Academia de la Lengua Española aún no recoge el término “tercerización”, aunque suele ser intercambiable con la palabra “subcontratación”. La tercerización se produce cuando una empresa externaliza o transfiere algunos servicios a otra(s) empresa(s) por diversos motivos. Aunque en general se tiende a pensar que las empresas tercerizan para reducir costes -y esto es así en parte-, lo cierto es que en ocasiones se externalizan por otros motivos, siendo el principal la necesidad servicios muy especializados (derecho, fiscalidad, asesoría, etc).

Existen palabras análogas o muy relacionadas con la tercerización, como la anglosajona “outsourcing”, y otras más específicas como “offshoring”, que se refiere a externalizar concretamente a otro país. Es muy complicado estimar el porcentaje de negocio que está tercerizado en las empresas españolas, aunque algunos cálculos se atreven a indicar que el 90% de las mismas recurren a esta herramienta, y el porcentaje suele ser más elevado cuanto más grande sea la empresa.

Se puede subcontratar cualquier parte del negocio si se realiza una buena gestión de la subcontrata. Una regla de oro de la subcontratación hace unos diez o veinte años era que sólo se deberían subcontratar aquellas partes de la cadena de valor que la empresa no considere estratégicas; Por ejemplo, una fábrica de chocolate podía externalizar su contabilidad, su asesoría legal, su transporte o sus recursos humanos, pero no su fábrica. Hoy en día esto ha cambiado completamente. A continuación les planteo algunas reflexiones sobre la tercerización por sectores:

Logística: La logística es uno de los sectores más tercerizados, y en este caso los costes sí son importantes. Uno de los servicios más demandados por los profesionales de múltiples sectores es el alquiler de almacenes. En particular en logística suelen existir unos costes fijos sustanciales que se pueden diluir recurriendo a servicios profesionales, y las cadenas de subcontratación son muy largas. Otro ejemplo es el transporte en camión; si una empresa transporta mercancía con cierta regularidad pero el transporte en sí no es fundamental para su negocio no va a comprar un camión o una furgoneta. Existen unos costes fijos de mantenimiento del vehículo, sueldo del chófer, los impuestos, etc. y normalmente se hace más rentable subcontratar. Lo mismo ocurre con los anteriormente mencionados almacenes, el tener un espacio en un almacén permite ahorrar costes -la compra de un almacén propio, la vigilancia del mismo, los seguros, etc-. Subcontratar servicios de almacenaje, como ocurre con los transportes, proporciona además una gran flexibilidad para responder a unas necesidades muy cambiantes del mercado. Trastering por ejemplo es una empresa española dedicada a ofrecer servicios de almacenaje bajo demanda a autónomos y pymes. Las empresas de construcción pueden necesitar almacenar materiales, los comercios puede necesitar almacenar existencias, y las empresas de asesoría pueden necesitar almacenar documentos legales y contables con total seguridad y privacidad, siendo las instalaciones vigiladas 24 horas al día y 365 días al año.

Servicios de banca, seguros, telefonía: Se trata de uno de los sectores donde más se terceriza, particularmente en lo que se refiere a contact centers y atención al cliente. Este es una de las mayores a la regla de oro anteriormente mencionada, de no externalizar funciones estratégicas de tu negocio. Este tipo de servicios habitualmente son indiferenciados -todos ofrecen productos básicamente similares- y se basan en la atención al cliente, que suelen estar externalizados. A veces los resultados de estas subcontrataciones son desiguales.

Construcción: Al igual que la logística la construcción es uno de los sectores más tercerizados con muchos niveles de subcontratación. La licitación de una obra pública como una autopista suele incluir a un pequeño gran universo de empresas, contratas y subcontratas. Empresas unipersonales de autónomos con una furgoneta y un teléfono móvil puede conseguir una facturación muy elevada subcontratando.

Tecnología: Se trata de un sector donde también existe subcontratación, aunque posiblemente en menor medida que en los anteriores. Muchas de las grandes consultoras tecnológicas fragmentan partes de su trabajo en trozos más pequeños (por ejemplo, programar una aplicación) y algunas de estas tareas acaban siendo ejecutadas por terceras partes.

Industria: Relativamente se trata de un sector menos tercerizado, ya que la producción es la esencia de su negocio. Algunos ejemplos pueden ser una fábrica de alimentos, una industria farmacéutica, unos astilleros o una fábrica de maquinaria. La tendencia a subcontratar la fabricación y la producción sin embargo también es creciente, especialmente en las multinacionales, que tercerizan cada vez más en terceros países (offshoring). Industrias de electrónica de consumo como Apple o textiles como Inditex, crean sus productos en fábricas externas, gracias a una eficaz gestión de sus procesos.

Cabe concluir que la tercerización es una herramienta útil para ahorrar costes y para cubrir determinadas necesidades muy especializadas de la empresa, siempre que la gestión de la subcontrata sea adecuada. Respecto a externalizar elementos estratégicos de la empresa, se trata de una decisión controvertida y en ocasiones contraproducente. Por último es importante analizar también el lado humano en lo que se refiere a la subcontratación; precariedad, seguridad, salarios y condiciones de trabajo dignas, etc. Esta tal vez sea la asignatura pendiente de este “sector de sectores” que es la tercerización.

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Alberto López (441 Artículos)

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