¿Qué es el efecto Pigmalión?

Efecto PigmaliónEl efecto Pigmalión es un suceso ampliamente estudiado en psicología, que se encarga de analizar la influencia directa del pensamiento que una persona tiene sobre otra y la forma en la que afecta a esta última. Numerosos estudios realizados han demostrado que las creencias que tenemos sobre una persona en concreto pueden afectar a esta última de tal modo que lo que pensamos sobre ella acabe cumpliéndose. Este efecto puede afectar tanto de forma positiva como negativa, dependiendo del pensamiento que mostremos. El efecto será positivo cuando produzca reaciones positivas al afectado, aumentando su autoestima y motivándole a lograr algo en concreto. Será negativo cuando produzca que la autoestima disminuya, haciéndole creer que no es capaz de algo. Observamos una fuerte presencia de este efecto en los ámbitos educativo, laboral y social:

  • Ámbito educativo. Se ha comprobado que el efecto Pigmalión ejerce una influencia enorme en la educación. En el aula, los alumnos a los que los profesores consideran como más aventajados e inteligentes son motivados de una forma mucho más fuerte que el resto, provocando en ellos el deseo de autosuperarse y alcanzar nuevas metas, logrando gracias a estos estímulos que estos alumnos obtengan unos mejores resultados que los demás. A los alumnos que normalmente no trabajan tanto u obtienen peores notas en determinadas asignaturas no se les motiva como a estos otros, y generalmente se les hace creer, de una forma u otra, que no son aptos para una tarea concreta o que no pueden conseguir un determinado resultado que otros compañeros si que pueden. Realmente, esto no es así, y todo gira en torno a la motivación que ejerzamos en los alumnos. Si un alumno se da cuenta de que no se espera de él un buen resultado, lo más probable es que no se esfuerce por conseguirlo, ya que lo único que sabe es que no se esperan de él grandes cosas, y esto hará que no se vea capaz de conseguirlo. Como vemos, es algo muy a tener en cuenta en el ámbito educativo, ya que las consecuencias son enormes. No se debe asumir que un determinado alumno no puede lograr algo, ya que tan solo se necesita la estimulación necesaria. Si el alumno se siente motivado y capaz de hacer algo, encontrará el camino y la forma para lograrlo, mientras que si no se le motiva y se le trata de forma distinta a otros alumnos, puede que asuma como un hecho su falta de capacidad.
  • Ámbito laboral. En el mundo laboral está de sobra comprobado que los empleados que gozan de una mayor aceptación por parte de sus superiores, así como de una mejor relación con los mismos, obtienen mejores resultados en sus tareas y la calidad de su trabajo es muy superior a la del resto. Si por el contrario, las capacidades de un empleado son siempre cuestionadas por sus superiores y las relaciones con los jefes son algo tensas, esto propicia una situación incómoda, que minará la confianza del trabajador y repercutirá en la obtención de peores resultados y un rendimiento inferior. Realmente, un empleado no es mejor que el otro, sino que la imagen que se tiene de los mismos y el trato que reciben afectará directamente a sus éxitos y su forma de trabajar. Todos los jefes tienen una opinión determinada sobre sus empleados -en muchos casos infundada- y se les trata acorde a esta imagen, que será percibida por el trabajador propiciando unos resultados diferentes según la idea que se tenga de ellos.
  • Ámbito social. Por último, observamos la presencia de este efecto también en el ámbito social. La tradición asigna unos roles determinados a los miembros de las diferentes clases sociales, de los que se espera que actuen de una forma concreta y determinada, acorde con su clase social. Estas “normas” imponen unos códigos de conducta que no son fáciles de evitar, y lo que empieza como una imitación por parte de los hijos de las costumbres y formas de actuar que observan en sus mayores acaba marcando profundamente la personalidad y forma de ser de los miembros de la sociedad, dando forma a su personalidad a partir de lo que ven en los demás y lo que se espera de ellos.

Uno de los estudios más conocidos encargados de demostrar la existencia de este efecto es el realizado por David C. McClelland, psicólogo estadounidense. Para probarlo, McClelland comunicó a los profesores de diferentes alumnos que se había realizado un test de inteligencia a todos ellos, y que ciertos alumnos habían mostrado grandes capacidades intelectuales, cuando no era así, y en realidad tenían las mismas que el resto. Al final del experimento se comprobó que estos alumnos, en los que los profesores tenían mayores expectativas, finalmente obtuvieron mejores resultados que el resto, cuando realmente, todos tenían capacidades similares.

¿De donde proviene este nombre?

El nombre proviene de un mito griego, en el que Pigmalión, un escultor, se enamora perdidamente de una de sus creaciones, conocida como Galatea. Hasta tal punto estaba enamorado de la escultura que la trataba como una mujer real, imaginando que estaba viva. En el mito, la diosa Afrodita otorga vida a Galatea al ver el amor que le profesa Pigmalión, cumpliendo así sus deseos. Pigmalión logró lo que anhelaba, que su obra tuviese vida, y por ello a este efecto se le conoce como efecto Pigmalión, en honor a este escultor.

Por Sergio Asenjo.

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Sergio Asenjo (132 Artículos)

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