Los paradigmas, buenos o malos. Depende de qué lado se encuentre usted

paradigmas buenos o malosLa palabra paradigma siempre ha estado presente en todos los ámbitos bien sea educativos, empresariales o científicos. Los paradigmas son una serie de reglas o conceptos compartidos muy generalmente por un colectivo y que dicen de qué manera se deben hacer determinado tipo de cosas y cuáles son los límites que hay para hacerlo.

De hecho, los paradigmas están en todas partes y entre ellos nos movemos confortables o no. Son buenos porque nos marcan ciertos parámetros para hacer las cosas. Por ejemplo, para subirse a un autobús se han creado paraderos, tiempos de pasada del bus, formas de pago etc., cualquier cosa que hagamos por fuera de esos límites hace que el paradigma no se cumpla a cabalidad y entonces no será posible tomar el transporte que nos llevará a nuestro destino. Pero, por otro lado, en ocasiones son tan fuertes esos límites que pareciera que sólo existiera ESA única manera de hacer las cosas.

Los líderes modernos, saben perfectamente cómo potenciar estas diferencias. Saben además que pueden romper esos límites para innovar y crear sus propios paradigmas.

Permítame contarle un par de historias acerca de los paradigmas. Se cuenta, en el ámbito empresarial, que los suizos, que manejaban todo el mercado de la relojería en el mundo a finales de los años 60, fueron sorprendidos con un reloj que funcionaba con baterías, tenía una pequeña pantalla digital donde se veía la hora, por ser operado por energía química no era necesario darle cuerda y no se atrasaba como sí sucedía con el que fabricaban. Enceguecidos por su paradigma de la forma como se medía el tiempo, hicieron caso omiso de esa propuesta. Tiempo después la Seiko, de Japón, y la Texas Instruments, de Estados Unidos, vieron la propuesta, la compraron y nació el reloj digital. Los suizos se vieron en la penosa tarea de despedir a cientos de trabajadores pues sus relojes dejaron de ser comercialmente viables. Su paradigma era tan fuerte que no los dejó ver más allá de lo que estaban haciendo. Se había creado el nuevo paradigma en la forma de medir el tiempo. Una cosa es cierta, cada que un paradigma se rompe, hay que empezar de cero. A los suizos les tocó reinventar su manera de hacer y comercializar sus relojes.

El año antepasado, la Kodak, hasta esa época la compañía más sólida en el mundo de la fotografía, se declaró en quiebra. Se cree que fue porque, en medio de un lío de patentes y préstamos para reorganizarse, el nuevo paradigma de la foto digital los arrasó.

Los ejemplos abundan por doquier. Desde tiempos inmemoriales cuando el gran Galileo propuso que la tierra era la que giraba alrededor del sol y no al contrario como lo promulgaba la iglesia, los paradigmas han dirigido el destino de las organizaciones sociales o empresariales. Los que se preocupan por cambiarlos son los que están siendo llamados para el cambio y la innovación que no es más que la manera como usted obtiene ventaja competitiva.

La innovación sumada a la excelencia, es lo que ha hecho de los japoneses un pueblo de respeto frente a la manera como han hecho las cosas ¡y las siguen haciendo!

Expresiones como “ya nos ha funcionado de esa manera, ¿para qué esforzarse en cambiarlo?”, “ya hicimos lo que pudimos y no funcionó” o “eso es imposible de hacer” son las señas inequívocas de que estamos inmersos dentro de los paradigmas.

Una cosa es cierta: si usted cree que algo no se puede hacer, apártese del camino de los que ya lo están haciendo. Los paradigmas están ahí para romperlos, inevitablemente para crear unos nuevos.

Tal vez, historias tan inspiradoras como la de Galileo o la del hombre que después de mostrarle a su invento a una importante compañía fotográfica, convencido que tenía en sus manos un invento que revolucionaría el mundo fotográfico y fuera despedido de ahí, llevó su idea a la Xerox Co., y fue patentada la copia electrostática, la fotocopia, o quizás la del inventor del teléfono o de la bombilla eléctrica o tantos miles de inventos, le parezca posible hacer lo imposible.

Arriésguese, parece en el borde de los paradigmas para ver lo que otros no pueden ver y guíelos hacia una mejor manera de hacer las cosas. Recuerde por último que si sigue haciendo las cosas de la manera que las ha venido haciendo, seguirá obteniendo lo que hasta ahora ha obtenido.

Imagen: Fotopedia.

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Roberto Borlán Benito (32 Artículos)

One Response to "Los paradigmas, buenos o malos. Depende de qué lado se encuentre usted"

  1. rss noticias  4 abril 2013

    es una paradigma que alguien intenta explicarme que es una paradigma :)))

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