mario-condeHoy publico otro texto sobre Mario Conde, que es la continuación del artículo titulado Mario Conde y el Mito de Ícaro. Si no les gustó el anterior artículo, pueden desistir de leer éste y esperar al próximo artículo de management. Sin embargo, si les gusta la Historia con mayúsculas, la que no suele estudiarse ni aparecer en los libros, no se pierdan la segunda entrega.

Posiblemente, de haberme encontrado en libertad, mi cabeza sólo se hubiese ocupado de cosas triviales. Para descubrir ciertas minas subterráneas de la inteligencia humana se necesita a veces que uno sea desgraciado. Sin la presión no estalla la pólvora.

—Abate Faria en «El Conde de Montecristo», de Alejandro Dumas.

El texto aquí citado pertenece a una de las obras maestras de la literatura universal. Escrita por Alejandro Dumas, El Conde de Montecristo es la obra carcelaria por excelencia. La obra habla de un inocente que es traicionado por todos y pasa buena parte de su vida en prisión, hasta que logra evitar al destino y sale para cobrarse venganza.

La historia de Dumas habla del jóven Edmundo Dantés, un hombre de gran corazón que resulta víctima de la envidia de Fernando Mondego, a quien que cree su mejor amigo, y de una confluencia de tramas paralelas que le son ajenas. Muchos son quienes confabulan contra Edmundo, y finalmente acaba en prisión y se le arrebata todo lo que para él es más querido, empezando por su amada Mercedes.

El inocente Dantés, que era casi del todo analfabeto, aprende todo del benevolente Abate Faria historia, matemáticas, lengua y filosofía, y sobre todo aprende de la vida en la silenciosa soledad de su celda. A su muerte, el Abate Faria le lega el mapa del tesoro que se esconde en la isla de Montecristo. Un Dantés totalmente diferente e inconmensurablemente rico vuelve a su país para cobrarse venganza de quienes le traicionaron.

Dumas obtuvo la idea principal de una historia real que encontró en las memorias de un hombre llamado Jacques Peuchet. Peuchet contaba la historia de un zapatero llamado François Picaud que vivía en París en 1807. Picaud se comprometió con una mujer rica, pero cuatro amigos celosos le acusaron falsamente de ser un espía de Inglaterra. Fue encarcelado durante siete años. Durante su encarcelamiento, un compañero de prisión moribundo le legó un tesoro escondido en Milán. Cuando Picaud fue liberado en 1814, tomó posesión del tesoro, volvió bajo otro nombre a París y dedicó diez años a trazar su exitosa venganza contra sus antiguos amigos.

Fuente: Wikipedia

7. En ésta parte Conde habla del hombre, y no del mito. Describe de la experiencia de 14 años entrando y saliendo de la cárcel, de lo extremadamente dura que es y lo difícil que es mantener la cordura en ella. ¿Cómo se asume una tragedia así?, ¿Cómo se puede aguantar el insoportable ruido del silencio?, ¿Cómo puede un hombre mantenerse  de una pieza sin quebrantarse su espíritu?. Muchos son los que se derrumban emocionalmente y al somatizarlo físicamente mueren en la cárcel. Mario Conde explica que las únicas vías de salida son la esperanza y la asunción y adaptación a tu nuevo universo. Éste es un tema que se aborda en  la película «Cadena Perpetua», donde el protagonista Tim Robbins también se adapta a su nueva situación ayudando a otros presos.

Conde habla de la dura situación familiar y  del via crucis jurídico por el que se duplicó su condena de 10 a 20 años. Algo que acaba siendo rechazado por el Comité de Derechos Humanos de la ONU. Conde posteriormente nos cuenta cómo un terrorista explica que posiblemente se salvó de ser asesinado por la banda gracias a ir a parar a la cárcel.

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8. La conferencia en Alcalá Meco es otra parte indispensable para entender al nuevo Mario Conde. 14 años de prisión cambian al banquero indestructible en una persona mucho más madura, reflexiva y espiritual. Aquí de nuevo me recuerda a otro héroe literario, Don Quijote, por su simpatía hacia los más desfavorecidos. El héroe que luchaba contra molinos de viento, en un pasaje del libro libera a un grupo de presos a quienes llevaban a galeras. En ésta ocasión, Conde los anima a seguir adelante con su duro trance: De aquí se sale.

Conde nos habla de su nueva vida tras salir de prisión y de la tragedia paralela de quienes le aguardaban fuera de la cárcel. La trágica muerte de la mujer de su vida al poco de salir de prisión es un golpe durísimo del que apenas se pudo recuperar. En todas las idas y venidas a la cárcel, y pese al escarnio público, Mario Conde nunca agacha la cabeza.

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9. Mario Conde encuentra en la meditación y la espiritualidad una salida a su tragedia y una nueva visión del mundo y de su vida. También habla sobre sus reflexiones filosóficas personales y hace un balance final de su vida hasta el presente.

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10. Comienza la tertulia con los interesados.

-Luis María Ansón, miembro de la Real Academia Española de la Lengua que fue director de diarios emblemáticos como ABC y la Razón. Una parte viva de la historia.

-Alfonso Rojo, director del periodista digital que se hizo famoso como el prime gran corresponsal de guerra que cubrió la primera Guerra del Golfo.

-Les acompañan dos prestigiosos periodistas, Antonio Jiménez y Eduardo García Serrano. Y el propio Mario Conde.

Conde comienza agradeciendo a Ansón su participación y a su vez Ansón felicita a Antonio Jiménez y al grupo mediático dirigido por Julio Ariza, Intereconomía.

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11. Ansón empieza hablando de una de las partes que me ha dejado más perplejo en el documental. La afirmación de la participación de Jose María Aznar y Felipe González en un complot del establishment contra Mario Conde. Resonaba en todos medios de un gobierno de coalición para superar la grave crisis en el que Conde podría jugar algún papel. Los líderes de la izquierda y la derecha cortan de raíz con esa posibilidad.

Ansón habla del «golpe» teledirigido por el entonces vicepresidente del gobierno (Narcís Serra), con la connivencia evidente de González, aunque en ningún momento Conde reniega de Felipe González. Serra ordena un informe a una empresa de detectives con el único objetivo de acabar con él. Paradojas de la vida, el propio vicepresidente Serra, años después ha sido presidente de una entidad financiera y la ha dejado al bode de la quiebra sin mayores consecuencias.  De nuevo, el periodista considera a Felipe González (y no a Aznar) el gran estadista español de la democracia.

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12. Pese a las explicaciones del banquero, prácticamente ninguno de los contertulios de la mesa se acaban de creer la falta de aspiraciones políticas del banquero. Sin embargo, los intentos de entrada en medios televisivos como Antena 3 o de prensa como ABC, Ya o La Vanguardia evidenciaban el interés por hacerse con una importante plataforma mediática.

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13. En éste vídeo se explica la operación orquestada por Narcís Serra y se habla de la anterior animadversión que se profesaban Conde y Ansón debido a el intento de Conde de descabalgar al periodista. Todos se preguntan quién es el ideólogo último de la caída de Mario, al que todos reconocían su gran talento y carisma.

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14. Mario Conde explica la operación que enemistó a Conde con Anson y profundizan en su entrada en los medios. Al parecer a nadie dejaba indiferente Mario Conde, puesto que incluso el propio Polanco (Presidente del grupo  español PRISA, posiblemente el mayor grupo de comunicación de habla hispana en el mundo) le espetó por su atrvimiento en algunas operaciones. De hecho, recientemente ha aparecido una noticia falsa que informaba de la participación de Mario Conde en el Grupo Intereconomía mediante una inyección de liquidez. Éste extremo ha sido  desmentido tajantemente por los interesados en el mismo medio en que se publicó inicialmente.

Se habla del ascenso al poder en la derecha de Jose María Aznar y del rechazo de Fraga a la operación. Ni Conde ni Ansón dejan al sucesor de Felipe González en la presidencia española, Jose María Aznar en muy buen lugar. La tertulia queda inconclusa, pero en el original se da a entender Aznar que era un político con un terrible complejo de inferioridad, sin carisma y con unas imparables aspiraciones de poder. El compañero popular Rodrigo Rato y vicepresidente en la era de Aznar aparentemente nunca fue consciente de la encerrona que estaban preparando al banquero.

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A modo de conclusión les diré que no sé si Mario Conde tenía entonces o tiene hoy intenciones de entrar la política. Les confieso que cuando se presentó como candidato por el CDS hace unos años me lo tomé casi a broma, pues tampoco en aquél entonces me había formado una imagen completa del personaje como creo que la tengo años después. El tiempo da una visión diferente a las cosas, te permite rodear el objeto verlo en perspectiva desde distintos ángulos. Así fue que en mi vida pasé de la izquierda a la derecha, y de la derecha al escepticismo más radical.

Lo que sí puedo afirmar sin dudar es que Mario Conde se trata de un líder nato, con un gran talento y una formación  indudables -al menos sabe hablar inglés, algo que de lo que no puede presumir ningún presidente español-.  Y creo que tampoco habría sido un político menos honrado que Felipe González o Jose María Aznar, y de Zapatero y Rajoy mejor ni hablamos.

También puedo afirmar que ante el evidente estado de ruina moral, estudiada ambigüedad, vacío ideológico, endogamia y franca decadencia de nuestra clase política, yo no dudaría en votarle por encima de cualquier otro candidato actual. Lástima que no se vaya a presentar. Grandes líderes como Nelson Mandela o Ghandi fueron a prisión injustamente y posteriormente volvieron para liderar un país.

Ojalá que Mario Conde se desdiga y más pronto que tarde entre por la puerta grande en la política. Porque alguien me dijo una vez que la inteligencia es una bendición que conlleva el deber inexcusable del servicio al prójimo. Porque quien fue halcón nunca se puede conformar siendo paloma. Porque la vida da segundas oportunidades a todos. Porque más que nunca España se encuentra en un terrible estado de desorientación. Porque en Europa faltan estadistas de envergadura y grandeza. Porque Fernando Mondego nunca debería prevalecer sobre Edmundo Dantés.

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Opinante es el pseudónimo con el que escriben diversos colaboradores en Managers Magazine sobre asuntos de tipo político y social.

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Opinante (59 Artículos)

11 Responses to "Mario Conde y el Conde de Montecristo"

  1. Virginia  7 junio 2010

    ¡¡Excelente artículo!! Sobre todo los 2 primeros videos, contienen verdades y una sabiduría espectacular. Mis respetos para el Sr. Mario Conde, su forma de ver y vivir la vida es admirable y un ejemplo.

  2. Carlos Herreros  7 junio 2010

    Es interesante lo del Conde de Montecristo porque en uno de sus libros ( The leadership mystique) Manfred Kets de Vries sostiene que muchos ejecutivos tienen este «síndrome Montecristo» porque quieren reivindicar a allegados o familias que fueron maltratados por la vida. Quizá en su caso el maltrato no fuera tanto a gente próxima a él como a él mismo; puedo imaginarme , por ejemplo, cómo fue tratado en la universidad en la que se licenció.

  3. Carlos Herreros  7 junio 2010

    Esto que planteo a continuación ya no es de Kets de Vries sino más personal. Es normal que las personas inteligentes que saben que han actuado contra la sociedad intenten reparar el daño causado; hay dos tipos de reparación: la masoquista y la narcisista. Ejemplo de la primera es el «caso Profumo» ; los lectores de cierta edad lo recordarán. Profumo murió hace dos o tres años y desde su escándalo en los 60 se dedicó a obras de caridad. El segundo tipo de reparación,el narcisista, lo ejemplifica Michael Milken que se hizo multimillonario con los «junk bonds» ( bonos basura), estuvo en la cárcel, fue perdonado por Clinton y ahora Milken tiene en USA una vida social muy reconocida y valorada. Dejo al lector que decida si en el caso español existe reparación y , en su caso, a qué tipología se aproxima.

  4. Alberto López Correa  8 junio 2010

    Hola Carlos,

    Leí la presentación que me envió de Kets de Vries, y tiene material como para escribir tres artículos. Me gustó mucho y si puedo pronto me pondré a ello.

    En su nueva vida le veo dedicado a la reparación (ayudando a otros presos) y al autoconocimiento (yoga y filosofía), pero sin perder ese halo narcisista de aparecer en medios.

    En los últimos años Conde se dedica a opinar y a escribir desde su atalaya. Desde que volviera a la vida pública parece que prefiere los toros desde la barrera, que siempre es más seguro que las cornadas de la vida.

    A mí me viene a la cabeza San Agustín, que fue un gran pecador hasta que vio la luz divina y dedicó su vida al bien. Eso es otro debate interesante, ¿puede el hombre con sus acciones redimirse de sus actos?.

  5. Francisco  8 junio 2010

    Ayer fue banquero altivo, hoy, creo, es un hombre sabio.

  6. Alberto López Correa  8 junio 2010

    Probablemente no sea un santo, pero pocos ganando por encima de uno o dos millones de euros en su vida pueden presumir de tener las manos totalmente limpias.

    Hablando de su libro nunca desmintió tajantemente que no hubiera cometido algún error. Sin embargo, creo que ha pagado con creces… 14 años se dice fácil, pero es todo un mundo…

  7. Sergio Farras  23 junio 2010

    Mario Conde, de astuto banquero a monje arrepentido.

    El alma suele limpiarse en el retiro y en la contemplación más solitaria y separada del cuerpo. En una estrecha y oscura celda para meditar, mientras el espíritu puede subir a alturas inimaginables.

    El señor Mario Conde, que fue icono de algunos yuppies atontados de los noventa, se nos presenta ahora un tanto arcano y medio místico. De corte misántropo y de introversión afligida, limpiando su conciencia entre el arrepentimiento y el remordimiento que da la penitencia. Desguarnecido ya del poder que ostentó fastuoso. Y ahora desnudo de ambición y acogiéndose a la honorable llama que alumbra el arrepentimiento. Total, seiscientos mil millones de las antiguas pesetas no es para tanto. Ni tampoco para tomárselo como algo personal. Solo es dinero, vil metal, míseras monedas que cabrían en un cesto de sencillo mimbre, sin asa por donde poder cogerlo.

    El señor Conde, que ya hace algún tiempo que disfruta de su libertad de una condena cumplida. Vivió unos años entre callados muros carcelarios -ese fue su patíbulo-. Y tomado las debidas precauciones purgó su pena en un tálamo, sólo y desorientado. Y se ve -según nos cuenta desde su sencilla vida actual, ya no como necio, quizás ya como sabio- como descubrió la virtud que da la filosofía y el estoicismo de la soledad. Más de destierro obligado que de voluntaria clausura impuesta. Lo que sorprende, porque esto de filosofar no da dinero y tampoco es exorcio de banqueros y astutos mercaderes de almas de bronce.

    Cuando juicio… Ahora, Mario Conde ya no tiene ese porte de galán y conquistador de irresistible y encantadora aura de flecos imantados, ni tampoco la fiera mirada del Dragón de Cómodo, ni el sarcasmo de Grouxo March. Más bien su mirada es triste y melancólica. De un mirar hacia atrás para entender su actual y simple brevedad de su tiempo presente. Que ahora es de recuerdo como forma actual de su particular derrotero.

    Su condena fue ejemplar, en su momento, de una justicia que no le consintió la burla y la chirigota. Cometiendo la imprudencia de ofender al juez. Riéndose y haciendo sátira como si la justicia fuera sólo un festín para los ricos. Pues el delito no corre más peligro que contra quien lo practica. Y las diligencias van más ligeras cuando uno traspasa la línea de la roca donde se construye para acabar haciendo sombra triste y mustia a la luz de un candelabro.

    Don Mario fue un trabajador incansable, eso sí. Se levantaba con las del Alba, y sus neuronas ya estaban operativas cuando los demás mortales todavía dormíamos entre sueños de ceniza. Él no; él maquinaba desde su omnipotente despacho tretas y argucias, donde el banco era como su particular “Monopoly siendo él la banca y, los demás, simples fichas de sencillo e ingenuo parchís de toda la vida.

    Quizás su error más aberrante y disparate peor pensado fue cuando entró en tratos con aquel ambicioso y traidor avinagrado coronel del Cesid llamado Perote. Todos tenemos errores de esos que hacen mal o engordan. Hasta Descartes tuvo su error; el de separar el cuerpo de la mente con su tesis de que pensar es igual a ser, cuando se trata justamente de lo contrario. Lo malo es que hay errores demasiado hedonistas que no se pueden permitir. Pues el ego suele ser por antonomasia, el peor enemigo del hombre.

    Intentó chantajear al gobierno con información muy sensible que, probablemente, de ninguna de las maneras podría ver el sol. Como la rosa negra, de esas que pueden vomitar azufre sobre el estado. Intentando hacer uso del informe “Criollo” como presunta “arma” para invalidar la intervención de Banesto. Como si tuviera en su poder la “caja de pandora”, creyendo así que del aquelarre saldría inherente y que los truenos no le alcanzarían.

    Los años suelen sacar la verdad más pintoresca y engañosa. Ya lejos queda su etapa de brillante estudiante en Deusto donde hizo fama, historia y leyenda comerciando con sus apuntes a otros estudiantes menos aplicados y probablemente más cafres.
    Vendiendo antibióticos al por mayor – o sea, todos- fue su primer logro más sonado, especulativo y mercantil. Con el dinero ganado compraron un gran trozo de la tarta de Banesto. A los 39 años ya era presidente del banco y todos los españoles aprendimos que una OPA no era un derivado de hidrocarburos. Intentó fusiones y tratos con el viejo lobo de la banca más clásica y tradicional de la época; Alfonso Escámez. Pero éste, probablemente, lo debió de ver venir y no se fió de pelos engominados ni trajes de talle hechos a molde y de medida.

    Don Mario, a cada paso que daba le salían bastante bien las cosas. Y todos juntitos con los Albertos, las hermanas Koplowitz, y el “travieso” De la Rosa; aquél señor que se compró un parque de atracciones para él sólo. Fueron todos moda en el papel couché más deseado de los noventa. Una bacanal de delirios llevó a la “Jet Set” y demás vividores de aquellos años a embriagarse y arrimarse como sombras de esponjas de cuerpos opacos. Y sobre tanto festín del dinero fácil y de pelotazos desmedidos. Viendo como la codicia era prima de la avaricia, y sin sentir más culpa que aquél mercader de Venecia que vendió su vida por una libra de su carne.

    Su guiño a la política fue discreto, como algo nómada y de refilón. No convenciendo, probablemente, a los conservadores más escépticos. Pues debieron ver que con las cosas de comer no se juega y las manos contra más limpias, mejor, que luego van al pan.

    Todo esto, aparentemente, estaba muy bien y muy de moda. Pero un frío día del mes de diciembre, antes de Navidad, el Banco de España actuó como el verdugo, aplicando el “garrote vil” de la intervención más sonada con clarines de enjuiciadores togados. La espada de la justicia cayó con todo su peso, a plomo, sobre el astuto financiero, haciendo preso a el banquero de pelo engominado y repeinado. Qué, trémulo sobre su trono, acabó perdiendo todo lo ganado y su carrera convertida en un triste sollozo. Despidiéndose así; con un llanto de lástima y grima de la ebriedad mal entendida que puede dar el codicioso poder. Al final el trono desde donde regía se vio que era de blanda arcilla y no de sólido mármol, como suelen ser los de verdad. Quizás, de un barro mugriento y abyecto idéntico a sí mismo.

    Por la sed de la codicia acuden muchos a beber de su fontana, para embriagarse hasta enajenarse. Y con el calor que da la avaricia se fundieron los egos más ególatras. Eran tiempos donde manaban las monedas en frescos borbotones, de una hemorragia y borrachera a costa de las alforjas del equipaje de los clientes y accionistas del propio banco. Y que parecía que salía el dinero por el torrente del río de la opulencia. Acuchillada la humildad, despreciada la virtud de la modestia, pensando que la abundancia era Jauja para encerarse toda la vida. Desconociendo el ciudadano que la cosa tenía truco de prestidigitadores de manos sospechosas de algo. Y falsa fachada de papel mojado que acabó siendo fundida por el calor de la verdad.

    Probablemente Don Mario anduvo tanto que se paso de largo. Pensando, como aquél, que nunca le puede alcanzar la justicia. Siendo sus risas y desprecio a la justicia su sepelio como banquero y empresario. Pues si en otros con verdades más referentes de sendas imposibles se deben a los griegos, estos que especularon con conciencia cruenta pagaron con los pensamientos solitarios en umbríos aposentos. Para que pudieran reflexionar y se dieran cuenta de su necedad de avaricia, dejándolos ciegos en su codicia.

    Es virtud suave el dinero. Y el poder cruel enfermedad que puede descomponer el alma. Y, podrido de dinero hasta el tuétano, tampoco se ve que se alcanza la felicidad más platónica. Aquella que se anhela y que sólo es ficticia y adulterada por la irrealidad de los sueños de la usura y la avaricia.

    En el principio fue el ser, posteriormente el pensar; somos, luego pensamos. Ese fue el error de Descartes. El de Mario Conde, que lo cuente él algún día.

    Sergio Farras, escritor tremendista.

  8. Alberto López Correa  23 junio 2010

    Hola Sergio,

    Disculpa por la tardanza en moderar el comentario. Muy literario y muy interesante =)

    Gracias por pasar por aquí

  9. Pingback: Mario-Conde-habla-de-su-nuevo-libro-días-de-gloria | Managers Magazine

  10. Sergio  15 febrero 2011

    Quiero comentar sobre tu artículo en la comparación con Edmond Dantes varias puntualizaciones.
    Edmond Dantes no era casi analfabeto puesto que iba a ser Capitán de barco y sabía más de navegar con 19 años que marineros que llevaban muchos más años que él en la mar.
    En ningún momento Edmond tiene a Fernand de Mondego como su amigo, es más, el momento en el que lo conoce y se lo presenta Mercedes como si fuera un hermano para ella, Edmond ante la reacción de Fernand, le dice a Mercedes que al entrar en su casa no esperaba encontrar un enemigo.
    No son muchos los que confabulan contra Edmond, son dos, Danglars, cerebro y símbolo de la envidia, y Fernand. Después es Villefort quien lo apuntilla salvando su carrera y a su propio padre.
    Siendo sincero, después de ver como te has «documentado» sobre una de las mayores obras literarias de la literatura…. no voy a seguir leyendo tu artículo sobre Mario Conde. Si cambias a tu aire una obra como ésta para intentar comparar a Edmond Dantes con un señor que como él mismo dijo, en época de bonanza tenía un banco con un agujero como ahora están algunos otros en época de la mayor crisis económica mundial de todos los tiempos…. que otros hechos cambiarás para intentar «llevarte el gato al agua».
    Aunque a mi me da… que este comentario no saldrá por aquí 😛

  11. Alberto López  16 febrero 2011

    Aquí se publican los piropos y las críticas Sergio, gracias por comentar igualmente =)

    -Dantés no era analfabeto pero un marinero tampoco es un personaje muy docto. El Abate le hace pasar a otro nivel de conocimiento, creo que ese es el punto.
    -Bueno, de alguna manera se puede entender que todos sus conocidos le dan espalda o lo traicionan. Varios son los que confabulan contra él o le dejan sufrir pese a saber de su inocencia, si bien el complot lo urden 2 personajes.

    Salu2!

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